viernes, 1 de noviembre de 2013

Libras

Me subo en la balanza con la esperanza que no se reflejen las galletas que comí anoche mientras mi esposo bañaba  a los chicos. No es que tenga que comer a escondidas, pero al menos puedo comer sin escuchar sus “sabios consejos de como adelgazar”.

Mi esposo tiene una habilidad para adelgazar increíble. Entra y sale de cualquier dieta y la cumple! Creo que algunos le llaman  fuerza de voluntad y determinación…yo lo llamo suerte!  Suerte, a no tener la gran debilidad por la comida chatarra (como la tengo yo).

Es ilógico, o al menos para mi, que las personas que durante los nueve meses de mi embarazo me decían: “luces hermosa”, “que linda te pones cuando te embarazas”, “no se te nota para nada que estas embarazada si te veo de espaldas”; Sean las mismas personas que tan pronto das a luz te comienzan a dar “consejitos” o a decirte comentarios bien “motivadores” para que rebajes. Si! Esos consejos que te llegan  a la “punta del hígado” y te revuelcan el ánimo…PERO CUIDADO si se los dejas saber rápido te acusan de depresión posparto -_-

 Esas primeras semanas, luego que das a luz, solo quieres comer dulces, grandes porciones y todo aquello que “no pudiste” (o no te dejaron) durante el embarazo. Yo lo veo como una recompensa…así es, recompensar tu día tan ajetreado, recompensa de conocer y establecer convivencia con el integrante nuevo, recompensa de aguantar consejos que no has pedido, recompensa de oler  todo el día a leche, caca y vomito de bebe, recompensa de tener que ir al baño cuando puedas y no cuando quieras, recompensa de entregarte completa a tus hijos y hogar!

Uno de los consejos de mi esposo: “no comas dulces de noche”. Mientras afirmo moviendo mi cabeza me pregunto en mi mente: a que hora el piensa que tengo la paz suficiente para disfrutarme esta galleta? Porque es difícil entre el llanto de un toddler y la demanda de un newborn poder saborearte la galleta de chocolate! Creo que antes del primer mordisco mi toddler me la habrá arrebatado de las manos y hecho trizas en mi alfombra color crema. Al menos acepto que sus consejos son de buena intención y no para perjudicarme, sino para ayudarme a tener mí peso deseado. Mas deseado por él que por mi, pero aun se resiste a admitirlo. Y no me mal interpreten Sé que sigo siendo atractiva para él, PERO todos tenemos preferencias y las de  el las conozco. Por lo tanto, creo que él se siente obligado a “ayudarme”: recordándome continuamente lo que puedo o no comer.

No menos especiales son los comentarios “motivadores” de mis padres: “wao ya no tienes cuello!, que size de ropa estas?, para la boca, etc” … hermosas suenan sus voces en el teléfono mientras pronuncian estas cosas.  Sé que para los padres nunca crecemos así que debe ser muy duro para ellos ver como su “baby” aumento 50 libras y ya no le sirve su ropita “newborn” .


El numero se refleja en la balanza! Ja! 3 libras menos, las galletas de anoche no pudieron conmigo! Mi esposo pensara que estoy siguiendo sus consejos y mis padres se sentirán felices por que sus comentarios están ayudando a su pequeña hija a ponerse “hermosa” como ellos la recuerdan!

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