Me subo en la balanza con la esperanza que
no se reflejen las galletas que comí anoche mientras mi esposo bañaba a los chicos. No es que tenga que comer a
escondidas, pero al menos puedo comer sin escuchar sus “sabios consejos de como
adelgazar”.
Mi esposo tiene una habilidad para
adelgazar increíble. Entra y sale de cualquier dieta y la cumple! Creo que algunos
le llaman fuerza de voluntad y
determinación…yo lo llamo suerte!
Suerte, a no tener la gran debilidad por la comida chatarra (como la
tengo yo).
Es ilógico, o al menos para mi, que las
personas que durante los nueve meses de mi embarazo me decían: “luces hermosa”,
“que linda te pones cuando te embarazas”, “no se te nota para nada que estas
embarazada si te veo de espaldas”; Sean las mismas personas que tan pronto das
a luz te comienzan a dar “consejitos” o a decirte comentarios bien
“motivadores” para que rebajes. Si! Esos consejos que te llegan a la “punta del hígado” y te revuelcan el
ánimo…PERO CUIDADO si se los dejas saber rápido te acusan de depresión
posparto -_-
Esas
primeras semanas, luego que das a luz, solo quieres comer dulces, grandes
porciones y todo aquello que “no pudiste” (o no te dejaron) durante el
embarazo. Yo lo veo como una recompensa…así es, recompensar tu día tan
ajetreado, recompensa de conocer y establecer convivencia con el integrante
nuevo, recompensa de aguantar consejos que no has pedido, recompensa de
oler todo el día a leche, caca y vomito
de bebe, recompensa de tener que ir al baño cuando puedas y no cuando quieras,
recompensa de entregarte completa a tus hijos y hogar!
Uno de los consejos de mi esposo: “no comas
dulces de noche”. Mientras afirmo moviendo mi cabeza me pregunto en mi mente: a
que hora el piensa que tengo la paz suficiente para disfrutarme esta galleta?
Porque es difícil entre el llanto de un toddler y la demanda de un newborn
poder saborearte la galleta de chocolate! Creo que antes del primer mordisco mi
toddler me la habrá arrebatado de las manos y hecho trizas en mi alfombra color
crema. Al menos acepto que sus consejos son de
buena intención y no para perjudicarme, sino para ayudarme a tener mí peso
deseado. Mas deseado por él que por mi, pero aun se resiste a admitirlo. Y no
me mal interpreten Sé que sigo siendo atractiva para él, PERO todos tenemos
preferencias y las de el las conozco.
Por lo tanto, creo que él se siente obligado a “ayudarme”: recordándome
continuamente lo que puedo o no comer.
No menos especiales son los comentarios
“motivadores” de mis padres: “wao ya no tienes cuello!, que size de ropa estas?,
para la boca, etc” … hermosas suenan sus voces en el teléfono mientras
pronuncian estas cosas. Sé que para los
padres nunca crecemos así que debe ser muy duro para ellos ver como su “baby”
aumento 50 libras y ya no le sirve su ropita “newborn” .
El numero se refleja en la balanza! Ja! 3
libras menos, las galletas de anoche no pudieron conmigo! Mi esposo pensara que
estoy siguiendo sus consejos y mis padres se sentirán felices por que sus
comentarios están ayudando a su pequeña hija a ponerse “hermosa” como ellos la
recuerdan!
jajajajaja me encanto!!!!
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