lunes, 18 de noviembre de 2013

Piezas

Miro a mi hijo mientras monta todos sus rompecabezas.  No sé qué está pasando por su mente, no sé lo que está pensando, pero si sé cómo se siente. Lo veo en su enorme sonrisa cada vez que pone una pieza. Felicidad! Cada vez que una pieza encaja en el lugar le ocasiona felicidad. Solo tiene 2 años y medio. Unas pequeñas manos que agarran cada pieza y mil muecas en la cara mientras intenta colocarlas. Él es muy bueno haciendo sus “puzzles”. Apenas se sienta, se queda en cuclillas, pasa de tablero en tablero en esta posición. Se ve cómodo, se ve Feliz. Sé que está Feliz.

Entonces mirándolo pienso en todas la piezas en mi vida que tengo que encajar. En todos los tableros que por prisa, o por  frustración deje a mitad. Cuantas conversaciones pendientes, tantos “te quiero”, “te perdono” sin decir.  

Quizás no encontré la pieza adecuada en cada situación, me frustre rápidamente al no poder encajarla. Comencé a hacer otros tableros sin haber  terminado los primeros. Mezcle todas las piezas  y al final las deje incompletas.

El tiempo pasa y cada vez será más difícil decir las palabras que no se pronunciaron en el momento. Ya no tendrán la misma importancia  o impacto en la persona que las escuchará. Tendrás que agregar más palabras, mas oraciones, más explicaciones del por qué esperaste hasta este momento. 

Quisiera tener el valor de hacer esas llamadas, de realizar esos encuentros, de recuperar esas personas. Ser más valiente. Hay más tableros, nuevas piezas, pero aquellos que no que completamos, los que se quedaron a mitad, aquellas piezas sueltas no nos permitirán seguir jugando en paz. Siempre serán esos retos, asignaturas  por completar.

 Es necesario. Ya es tiempo… Es hora de ser Feliz. Experimentar la felicidad  de completar el tablero, de encajar las piezas y seguir al siguiente. Estar  feliz porque no dejaste nada sin montar, todas las piezas puestas en su lugar.





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