Fue un niño
planeado. Y la noticia de su llegada fue recibida con mucha emoción! Desde el
momento que la prueba dio positiva, sabíamos que haríamos las cosas diferentes.
No porque las cosas hubieran salido mal anteriormente, sino porque queríamos
pasar una experiencia única. Este bebe lo tendríamos en la casa! De una forma
más natural, de una forma más íntima, de una forma más nuestra.
Escuchamos
muchos gritos, mucha alarma, mucha preocupación…pero también mucho apoyo, mucho
amor, mucha empatía. Era mi tercer embarazo, pero fue totalmente diferente a
los dos anteriores. Este fue más relajado, sin tanta presión, más libre, más lento…
A pesar de
la alegría siempre estuvo el temor. Si, el temor a parir! Por qué no importa
cuántas veces hayas parido, de qué forma lo hallas hecho, cada mujer sabe que
muy en el fondo de su corazón existe ese miedo y presión de “tener que
lograrlo”. Y es así! No es algo que se pueda delegar, no es algo que otra
persona pueda tomar nuestra posición…Nos toca, y durante esos 9 meses entre
tanta felicidad nunca se aparta de nosotros ese sentimiento. Pero gracias a
Dios que estuvo Julian…Junto a esta mujer que tiene la terrible manía de ser
totalmente sincera con El. Y Julian fue mi paz durante estos nueve meses. Sus
palabras y su felicidad, ante este proceso, lo hizo todo más fácil, lo hizo
real.
Thiago
decidió llegar a las 39 semanas y 5 días. Una contracción a las 6:38 a.m. me
aviso que era momento de recibirlo. Ya
todo estaba listo, la piscina, el agua, el cuarto de mi hogar, los mensajes en
la pared, la música de Tommy Torres en el fondo, el té de jengibre en la taza y
junto a mí las personas adecuadas. Unas veces en silencio, otras veces
riéndonos, otras veces cantando…así pase las primeras horas de la mañana con
mis contracciones.
Mientras
pasaban las horas el dolor aumentaba. Las contracciones me gritaban que pronto
llegaría el momento. Todo el proceso lo “camine” acompañada. Algunas veces era la mano de mi partera, otras,
la mano de mi cuñada, otras, los brazos de Julian. Entre cada contracción me
perdía en los ojos llenos de paz de la asistente de mi partera. Escuchaba las
palabras de ambas recordándome lo poderosa que era, lo bien que lo estaba
haciendo. Cada vez que sentía que no podía más, Julian me decía al oído que lo
iba a poder lograr. Y aunque confieso que esos momentos de dolor no creía en
sus palabras, eran miel para mi corazón.
Thiago decidió
que no llegaría en la piscina (como yo quería). Que no llegaría en el baño
(como lo sugirió mi partera). El decidió que llegaría en la cama, en la
posición que jamás pensé. Thiago llego entre gritos, entre poderosos gritos!
Cada pujo lo di con la fuerza que Dios deposito en mí. Llego con su cordón
enredado en el cuello, pero no hubo pánico, no hubo urgencias…hubo unas manos
que lo recibieron y lo depositaron donde debía estar, sobre mí, en mi pecho.
Dios nos
dará la recompensa por que nos ha escuchado, eso significa su nombre: Thiago
Ishmael
Fue un bebe
grande, fue un parto rápido, fue un proceso hermoso.
Él es un bebe feliz, fuerte.
Sus
hermanos lo esperaban con ansias y mucho cariño.
Nunca
estuve sola, nunca pensé que era un error lo que hacíamos, siempre me sentí
amada, respetada, poderosa, y sobre todo a cargo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario