Cuando eres niña tu mejor amiga te compra
esa muñeca tan deseada. Juega contigo, con tus juguetes y bajo tus normas. A
veces, te presta sus zapatos y maquillaje. Te prepara tus comidas preferidas y
las que son “por tu bien” también. Tu
mejor amiga prepara las mejores galletas del mundo y te arropa al acostarte.
Incluso la puedes llamar en las noches si tienes una pesadilla y esta ahí para
abrazarte. Sabes que la puedes convencer con un beso y manipular con muchos “te
quiero”.
Así es! Tu mejor amiga, cuando eres niña,
es tu Mamá! Luego… entras a la escuela y
tu lista de cualidades para ocupar esa posición cambia!...Ya no necesitas las
mejores galletas ni que te reciban con un beso, se vuelven prioridades otras
cosas. Y comienzas a conocer personas que cumplen los nuevos requisitos. Debe
ser fanática del mismo grupo de música, encontrar atractivo al chico que te
gusta, hablar horas por teléfono aunque la mitad de la conversación sea en “paveras” incontrolables y
sin sentido.
Comienzas hasta avergonzarte de que alguna
vez consideraras a tu mamá “mejor amiga”. Esa mamá que ahora no te entiende, que
no se pone en tu lugar, que le gusta regañarte, que siempre quiere tener la razón y le gusta verte sufrir. No tan
solo ya NO es tu mejor amiga, sino que
ahora comienzas a verla como tu enemiga. Si! Suena duro pero así la vez,
simplemente por que no te deja hacer: LO QUE TU QUIERAS… Ya no puedes contarle tus
cosas por que ella nunca entenderá ni te dirá lo que tú quieres escuchar. Siempre esta hablando de las “consecuencias”
de las cosas y tratando de que seas perfecta.
Al pasar cada año el puesto de “Mejor
amiga” es ocupado por muchas personas.
Los requisitos cambian, aumentan y las personas no consiguen la permanencia.
Algunas por tus exigencias y otras por su poco interés en conservar el puesto.
Te llegan los años y te casas o comprometes con alguien especial. Alguien que
ocupa excelentemente la posición. Alguien que te escucha, te ama y cumple con
todos los otros requisitos nuevos!...Los tiempos cambian, tus necesidades
también y con ello la lista de lo que necesita tener esa mejor amiga (que ahora
de repente notificas que puede ser hombre). Si! Lo encontraste! Y te complace
tanto su trabajo que decides unir tu vida
junto a la de él y procrear hijos.
De repente, algo cambia. No sabes como explicarlo: Tu mamá se vuelve,
nuevamente, TU MEJOR AMIGA!...No sabes si es que la maternidad cambio tus
hormonas, si fue que maduraste lo suficiente como para ver la realidad o si
simplemente habías estado equivocada en despedirla. Tu mejor amiga volvió
y llega con una fuerza increíble: a facilitarte la vida, a apoyarte en tus
decisiones, a pasar tiempo contigo y tu familia. Ahora sus consejos te parecen
sabios y lógicos. La comienzas a admirar y es cuando te sientes como cuando
tenías 5 años. Protegida, apoyada, amada y consentida. Y en silencio te
preguntas: “¿Quien volvió ella o Yo?”

