Mis dos
hijos son muy cercanos en edad. Para ser exactos se llevan 14 meses. Ambos son
varones y les encanta jugar “bruscamente”. Los dos caminaron a los 10 meses de
edad. Aman a su papa y prefieren sus brazos antes que los de Mama. Puedo
continuar con la lista de similitudes. Incluso confieso que me encanta
vestirlos iguales. Pero, ante toda esta lista de semejanzas me gusta observar
sus diferencias. Estoy consciente de su individualidad y de sus intereses.
Matthew es
muy inteligente, visual, perseverante, ama los carros, los rompecabezas y el
color anaranjado. Ezekiel es fuerte, capta todo lo que dices y le encanta
repetir palabras y acciones. Ama los aviones, las bolas, la música, bailar y le gusta el color violeta. Matthew cuando
llora lo hace desconsoladamente. Ezekiel cuando se enoja lo hace fácilmente. Veo
en Matthew la sonrisa más hermosa del mundo y en Ezekiel veo sus grandes y
brillosos ojos que me llenan de alegría. Ambos son míos, ambos son amados.
Estoy consciente
que crecerán, que sus intereses y gustos cambiaran. Que su personalidad se verá
afectada por la etapa que estén viviendo.
Escribo
esto porque espero nunca olvidarlo. Espero y me PROPONGO nunca exigirle a uno
imitar al otro. Espero siempre celebrarles su individualidad y su “aspecto único”.
Espero con mi actitud fomentar la admiración mutua entre ellos. Que ambos reconozcan
las fortalezas del otro pero sobretodo LAS PROPIAS!




No hay comentarios:
Publicar un comentario