miércoles, 5 de febrero de 2014

...espero nunca olvidarlo.



Mis dos hijos son muy cercanos en edad. Para ser exactos se llevan 14 meses. Ambos son varones y les encanta jugar “bruscamente”. Los dos caminaron a los 10 meses de edad. Aman a su papa y prefieren sus brazos antes que los de Mama. Puedo continuar con la lista de similitudes. Incluso confieso que me encanta vestirlos iguales. Pero, ante toda esta lista de semejanzas me gusta observar sus diferencias. Estoy consciente de su individualidad y de sus intereses.

Matthew es muy inteligente, visual, perseverante, ama los carros, los rompecabezas y el color anaranjado. Ezekiel es fuerte, capta todo lo que dices y le encanta repetir palabras y acciones. Ama los aviones, las bolas, la música, bailar  y le gusta el color violeta. Matthew cuando llora lo hace desconsoladamente. Ezekiel cuando se enoja lo hace fácilmente. Veo en Matthew la sonrisa más hermosa del mundo y en Ezekiel veo sus grandes y brillosos ojos que me llenan de alegría. Ambos son míos, ambos son amados.

                                                      





Estoy consciente que crecerán, que sus intereses y gustos cambiaran. Que su personalidad se verá afectada por la etapa que estén viviendo.

Escribo esto porque espero nunca olvidarlo. Espero y me PROPONGO nunca exigirle a uno imitar al otro. Espero siempre celebrarles su individualidad y su “aspecto único”. Espero con mi actitud fomentar la admiración mutua entre ellos. Que ambos reconozcan las fortalezas del otro pero sobretodo LAS PROPIAS!

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