Leyendo los
libros de Reyes en la biblia quede fascinada. Envuelta en los dramas que vivió
el pueblo de Dios. Pero hubo 2 historias que impactaron mi corazón. Uno de
ellos es el reinado de Josías. Vemos su
historia en 2 Reyes: 22 y 23.
Fue un rey
bueno, destruyo altares de dioses falsos, re-enfoco al pueblo, agrado a Dios y murió
en batalla. Lo más sorprendente de todo es que Josías no venía de una familia
consagrada a Dios. Por el contrario, su abuelo( Manasés) y su padre (Amón) eran idolatras, personas
con el corazón lleno de amargura, vicios, llenos de odio y malas costumbres.
2 Reyes 21: 6-7
Manasés puso la imagen de la diosa Astarté en el templo de Dios, practicó la hechicería y la brujería, y se hizo amigo de los espiritistas y los brujos. También hizo quemar a su hijo como un sacrificio. Su comportamiento fue tan malo, que Dios se enojó mucho.
2 Reyes 21: 11-12
«Manasés ha cometido pecados vergonzosos; sus pecados son peores que los cometidos por los amorreos. Hizo que Judá pecara adorando ídolos. Por eso yo, el Dios de Israel, causaré terribles daños en Jerusalén y en Judá. Bastará que oigan lo que allí haré para que les duelan los oídos.
2 Reyes 21: 20-22
Amón desobedeció al Dios de Israel, el Dios de sus antepasados, pues adoró a los dioses falsos al igual que su padre Manasés, y cometió los mismos pecados.
Josias decidió
ser diferente. Aceptar el reto. Practicar el bien. Poner orden, hacer el
trabajo difícil. El trabajo de santificar y reivindicar a un pueblo. No siguió lo
que le enseñaron, lo que vio mientras crecía. Rompió el ciclo, el circulo, sorprendió
a su pueblo, descuadro las estadísticas, me sorprendió a mi como lectora.
2 Reyes 23:1-3(TLA)
Luego el rey mandó a llamar a los líderes de Judá y de Jerusalén, para que se reunieran en el templo con él. A la cita acudieron todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes y los profetas. Toda la nación, desde el más joven hasta el más viejo, fue al templo. Allí, el rey les leyó lo que decía el libro del pacto que habían encontrado. Después se puso de pie, junto a una columna, y se comprometió a obedecer siempre todos los mandamientos de Dios, y a cumplir fielmente el pacto que estaba escrito en el libro. Y el pueblo se comprometió a hacer lo mismo.
Cuantos Josías
necesita la sociedad donde vivimos. Cuántas familias han sido destruidas,
marcadas y sufren porque “Josías” no se ha coronado rey aun. Conviértete en el Josías
de tu familia, de tu comunidad, de la sociedad. No sigas repitiendo lo perverso
que viste mientras crecías. Rompe los esquemas. Has que en un futuro tu vida se
cuente como alguien que hizo lo bueno. Sorprende a los que leerán tu vida.
2 Reyes 23:25(TLA)
Ni antes ni después hubo otro rey como Josías, que se apartara de su maldad y obedeciera a Dios con todo su corazón y con todas sus fuerzas.



