Estoy
segura que has escuchado la frase: “Dios hace grandes cosas”. Yo soy testigo de
eso, pero este escrito es más bien para decirte que Dios también se place en
hacer detalles. He notado que muchas personas le piden y oran a Dios por
grandes peticiones, pero las simples las tratan de hacer ellos. Ni las
mencionan en su oración por que creen que su simplicidad no cualifica para
entregarlas a Dios.
Te contaré
algo que solo 2 personas saben. Mi mama y mi esposo. Es un testimonio que para muchos será falto
de todo el efecto “wao”. Mas sin embargo, para mí fue un hermoso susurro
departe de Dios. Un detalle, un capricho cumplido para confirmarme que mi oración
sí es escuchada y tomada en cuenta!
Desde que
quede embarazada de mi primer hijo le pedí a Dios que *alguien* (que yo no
conociera) se acercara a mí y bendijera mi vientre y el fruto que tendría. Que
orara por la criatura que pronto llegaría y por su futuro. Cuando tenía
alrededor de 5 meses de embarazo visité la antigua iglesia a la cual había asistida
algún tiempo. Nos habíamos mudado a New York, así que haciendo una visita al
estado anterior aprovechamos y fuimos a un servicio de jóvenes que habría esa
noche. Quien iba a decir que además de tener la bendición de ver nuevamente a
gente maravillosa, Dios iba a contestarme mi petición. Al terminar el servicio,
la persona que estaba sentada frente a mí se voltea y me pregunta si puede orar
por mi bebe! Quedé maravillada, esa persona nunca la había visto en mi vida,
estaba allí también de visita. Al afirmarle, puso sus manos sobre mi vientre y
oró por el futuro de mi hijo. Terminada la oración me dio un abrazo que toco
cada fibra de mi cuerpo. Fue un momento especial. Una hermosa experiencia que
disfrute en secreto. Nadie sabía lo que yo le estaba pidiendo a Dios, así que,
a nadie le conté lo importante y única que había sido esa oración para mí.
Luego de
esa maravillosa experiencia pueden imaginar que cuando estuve embarazada por
segunda vez pedí lo mismo! En mis oraciones le pedía a Dios que alguien que yo
no conociera se acercara a mí y orara por mi bebe sin yo pedírselo. Pues los días y semanas pasaron y nada! Recuerdo
que tenía quizás unas 38 semanas el día que estaba sentada en la iglesia y me
vino este pensamiento a la mente: “una simple oración es la que te pido Dios…y tú
me la niegas”. Si, así como lo lees, por que en muchas ocasiones demandamos con
coraje, como si tuviéramos derecho a lo que pedimos. Entonces ya no es petición,
sino exigencia.
Pues al
finalizar el culto me acerque al grupo de oración junto con mi mama y mi
esposo. Pedí que oraran por mi parto que estaba por acercarse y por mi
bebe. No lo niego, lo pedí con coraje, con desilusión. Pero aún recuerdo la oración
tan humilde y hermosa de aquella anciana.
Caminando
hacia la salida del templo se me acerca una joven. Nunca la había visto (la
iglesia a la cual asisto tiene miles de miembros). Me toca por la espalda, la miro, andaba con
un coche con un niño como de 2 años. La miro a los ojos y me pregunta si puede
orar por mi bebe! Con lágrimas en mis ojos le dije que si…sinceramente no
recuerdo su oración…realmente no la escuche…mientras ella oraba yo le pedía perdón
a Dios por mi desesperación. Por haber hecho las cosas a mi tiempo y no
permitirle a Él obrar.
Volvió a
confirmarme que mi oración es escuchada, que mis anhelos son tomados en cuenta
y mis peticiones consideradas. Nunca más he visto a esa joven otra vez. La he
buscado en el mismo pasillo donde oro por mí, pero no he tenido el placer
nuevamente.
Sé que la
persona que oro por mí cuando estaba embarazada de Matute leerá esto. Y tengo
Fe que algún día podre compartir este testimonio con la joven que oro por mí
para la barriga de Kikiel.
Dios
escucha…Él es un Caballero que también se place en complacer detalles!
Salmos 37: 4
Deléitate asimismo en Jehová,
Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Y él te concederá las peticiones de tu corazón.










